UNA PESADILLA, ACABA CON UN DESPERTAR... SERGIO MARTÍN FERNÁNDEZ

UNA PESADILLA, ACABA CON UN DESPERTAR, UN DESPERTAR SIGNIFICA UN NUEVO AMANECER, UNA NUEVA OPORTUNIDAD….

Puede parecer una simple pesadilla, poco a poco te sumes en ella, sientes que tu cuerpo se une con ese mundo imaginario… pero tranquilo, pronto despertarás y sudando piensas “¿Y si no ha sido un sueño?” No, no es un sueño, es la mayor hipocresía del mundo, por supuesto me refiero a los recortes sociales, cuyo nombre habíamos incorporado a nuestra tranquila vida, estábamos dormidos en un sueño de abundancia, donde creíamos que nunca habría que gritar revolución, no necesitaríamos de manifestaciones para el simple hecho de recibir una sanidad y educación gratuita, que eso era de otro siglo, que aquellos que pedían libertad en España estaban locos éramos anti sistema, pero no estábamos equivocados, si débiles pues todos estábamos en un coma inducido.

¿Pero ahora qué hacemos?, ¿Se puede despertar de un coma al cual no recordamos haber entrado? es la pregunta que todos nos hacemos, que hacer si nosotros no decidimos, si es imposible parar las dos manos ( no invisibles por supuesto, eso se lo dejo a Smith y los creyentes), la primera mano dicta que debe reinar el neoliberalismo, traducido, los ricos dictan los trabajadores callan, los pobres mueren; la otra mano la de nuestros “dirigentes políticos”, que han dado rienda suelta a su más que apreciable gusto por los recortes, primero la educación, luego la sanidad, luego los servicios sociales y ayudas varias, mañana será la democracia, si venderán lo poco que queda de aquella definición. (Posiblemente alguna agencia privada dará una valoración baja de nuestra democracia y así deberemos de pagar pro venderla)

No solo el modelo económico que ha provocado esta crisis no funciona, además nos encontramos con sempiterno ciclo socioeconómico: el poder sigue al dinero y la minoría del mundo destina a la pobreza, el sufrimiento y la inanición a la mayoría.

¿Pero es que podemos hacer algo?, si, ¿Es fácil?, no ningún cambio revolucionario y estructural es fácil. ¿Quién ha de hacer ese cambio?, el quién es sencillo, nosotros los estudiantes, trabajadores, parados, madres abuelos, abuelas, niños, clase media, baja pobres, sin techo, “la mayor minoría”. El cambio no ha de ser de un partido que gobierne a otro, no se debe mencionar la lucha armada, por lo menos en el primer mundo, el cambio debe ser de nuestra mentalidad, nuestra ética, nuestra escala de valores, valores hacia el consumismo, debemos salir del sueño de un mundo feliz, donde los conceptos, de compra y venta, dinero, coches, y demás bienes no necesarios, han llevado a que este sistema no sea posible. No solo no es posible, por sus incongruencias en el sentido de igualdad entre las personas y de sus oportunidades, sino que su base, la forma de producción el concepto del beneficio del empresario, los bancos como negocio y no como servicio, etc., todo ello está fuera de toda accesibilidad para una sociedad en paz y democrática.

Mientras exista la competencia y se desprecie la colaboración, el dinero se imponga a lo más básico, un mundo en el cual se permiten que un niño muera de lo más básico de hambre, mientras todo esto sea una característica tan cierta como que la inflación disminuye el valor del dinero, mientras esta sean características sean por igual de ligadas al modelo económico, este sistema ni ningún pequeño parche en él podrá ser válido.

Si nos conformamos con las migas siempre pasaremos hambre. Una revolución es un cambio rápido y perecedero en el tiempo, por el contrario un cambio social y estructural a escala mundial, durará y llevará a la única vía de convivencia posible en sociedad.

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