UTOPÍA. EDITORIAL ABRIL 2013. Nº LIII


HAY ESPERANZA
Una campaña de Médicos sin Fronteras llamada “Amigos de Malik” busca recaudar fondos para que más niños nazcan libres del virus del SIDA.  La campaña busca la participación de la ciudadanía mediante el envío de un SMS cuyos beneficios (1.2 euros por sms) irán destinados íntegramente a tratar en Zimbabue a 2500 madres VIH-positivas para que sus hijos nazcan sanos. Hasta el momento han sido casi 300.000 los ciudadanos que se han sumado a esta campaña de solidaridad lanzada por esta ONG.


Gestos como estos hacen que uno siga creyendo en el ser humano y su capacidad de colaboración con los más desfavorecidos. Son muchas las ONGS, asociaciones de voluntarios, cofradías, movimientos de la Iglesia, ciudadanos de a pie… los que están permitiendo en nuestro país que muchos ciudadanos puedan llevarse algo de comer a la boca. Y son muchos los ciudadanos que con su colaboración en diversas ONGs como Médicos sin Fronteras, permiten que cientos de niños nacidos en África puedan tener una vida algo mejor de las que se les prevé en el momento de su nacimiento. Es la solidaridad de la gente la que permite que sigamos creyendo en una sociedad diferente.

No obstante, me llama mucho la atención la pasividad de las autoridades, de los estados (salvo honradas excepciones)... y la práctica ausencia de colaboración hacia estos países, estando más pendientes del lucrativo negocio de las armas que de intentar acabar con la pobreza en estos países. Es por eso, que hace tiempo que dejé de creer en los gobiernos para cambiar el sino de estos niños africanos y comencé a creer en el ciudadano de a pie que con su esfuerzo y colaboración permite que muchos puedan seguir viviendo. 

Al igual que en nuestro país, ni PP ni PSOE han sido capaces de solucionar el problema de la pobreza, los desahucios… son las diferentes organizaciones no gubernamentales, ONGs, cofradías… las que están dando de comer a la gente. Y son muchos de esos ciudadanos que están padeciendo los recortes los que están haciendo un esfuerzo extraordinario para que muchos españoles no pasen hambre. No son mis políticos los que están viendo recortados sus derechos, no son ellos los que ven la subida de precios ni los que padecen los recortes salariales. Es por ello que han perdido toda mi credibilidad.  Es en el ciudadano de a pie en quien creo. Por ellos y porque últimamente me dicen que estoy muy negativo con nuestro mundo, son campañas como las de “Amigos de Malik” las que me hacen pensar en que todavía hay esperanza.

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