UNA SIESTA DE DOCE AÑOS. CARLOS CAPDEVILA

UNA SIESTA DE DOCE AÑOS
Educar debe de ser una cosa parecida a espabilar a los niños y frenar a los adolescentes. Justo lo contrario de lo que hacemos: no es extraño ver niños de cuatro años con cochecito y chupete hablando por el móvil, ni tampoco lo es ver algunos de catorce sin hora de volver a casa.
Lo hemos llamado sobreprotección, pero es la desprotección más absoluta: el niño llega al insti sin haber ido a comprar una triste barra de pan, justo cuando un amigo ya se ha pasado a la coca.
Sorprende que haya tanta literatura médica y psicopedagógica para afrontar el embarazo, el parto y el primer año de vida, y que exista un vacío que llega hasta los libros de socorro para padres de adolescentes, esos que lucen títulos tan sugerentes como Mi hijo me pega o Mi hijo se droga . Los niños de entre dos y doce años no tienen quien les escriba.

ALCALDES, ¡AHORA A TRABAJAR! TEODORO LEÓN GROSS

ALCALDES, ¡AHORA A TRABAJAR! 

Anote la fecha: 24 de mayo de 2015. Elecciones municipales. Durante los próximos 264 días, todo apuntará a ese objetivo, obsesivamente. Desde ahora ese es el Día D en los estados mayores; más de 6.300 horas por delante para volcarse en ganar. Estos comicios van a tener un impacto determinante como antesala de las generales; en 2011, estaban descontados como tumba del zapaterismo, pero ahora es una incógnita si marcarán el declive del PP apuntado en las europeas -ya se especula que quizá sin Rajoy en el cartel- aunque está por ver que el PSOE remonte con el cambio de líder o prosiga el ascenso irresistible de Podemos animando a su vez el 'voto del miedo' en la derecha, o cuál es el impacto si al fin hay un golpe de BOE para la elección directa. De momento algo es seguro: los alcaldes están pasando directamente de agosto a las trincheras. Más madera... es la guerra.

LA (MISMA) VUELTA AL COLE. TEODORO LEÓN GROSS

LA (MISMA) VUELTA AL COLE
Septiembre siempre irrumpe desabridamente con la metáfora persistente de 'la vuelta al cole'. Es una de esas ideas arraigadas poderosamente en el imaginario colectivo al provenir de la infancia: el final del verano inevitablemente asociado a volver a empezar, curso nuevo, profesor nuevo, aula nueva, libros nuevos, cartera nueva. Claro que, si hay algo que no se parece a eso, es el comienzo del curso político aunque el periodismo se aferre a la metáfora tentadora de la 'la vuelta al cole'. Nada es nuevo, o casi nada. Ni temario nuevo ni rostros nuevos ni paisaje nuevo.