¿POR QUÉ IR A LA HUELGA? SERGIO RUIZ MATEO

¿PARA QUÉ SIRVE LA HUELGA?
¿Para qué sirve ir a la huelga? Esta es la pregunta que se hacen muchos de los trabajadores que están convocados a la próxima huelga del día 29 de marzo. Planteado así, es evidente que se requiere una respuesta que justifique, en términos prácticos, los inconvenientes derivados de ejercer este derecho. Si nos centramos en la pura pragmática, es bastante probable que la huelga no consiga el objetivo central de obligar al gobierno de Rajoy a retirar, o al menos modificar, la dura reforma laboral que ha impuesto.

Para la mayoría de los trabajadores, al menos, es evidente que esta reforma lleva aparejada una reducción de derechos y una mayor exposición al despido. Pero si esto es notorio, quizás lo sea más que el gobierno no tiene intención ninguna de rectificar, pues ya preveía con antelación esta reacción de los sindicatos y considera amortizada cualquier reacción social habida cuenta lo que le resta de legislatura y su holgada mayoría absoluta. Entonces, ¿Para qué ir a la huelga?

Quizás sólo quede apelar a la ética, a la obligación moral, ya que como ciudadanos libres de un estado democrático tenemos la responsabilidad, la necesidad más bien en estos tiempos, de mostrarnos activos y partícipes de nuestro destino. La no reivindicación de nuestros derechos supone una dejación de los mismos, nuestra negación como ciudadanos. La pasividad no puede ser una opción, no cuando los índices de paro continúan aumentando, cuando las clases medias y trabajadoras pierden poder adquisitivo cada día, cuando nuestro trabajo se mercantiliza hasta niveles casi decimonónicos, o cuando se mira a los servicios públicos como objetivo de los recortes.

La dignidad de los trabajadores también está en juego el próximo día 29, o para ser más exactos y plurales, la dignidad de aquellos que creen que este no es el camino, que hay otras vías más sociales y más justas para salir de la crisis.

Por otra parte, un seguimiento masivo de la huelga, aunque no tenga consecuencias directas, puede dar un toque de atención al poder, demostrarle que la clase obrera tiene suficiente fuerza política y capacidad organizativa como para convertirse en una alternativa real. Algunos sospechamos que el fracaso de los sindicatos se traduciría inevitablemente en una radicalización de la derecha sustentada en una supuesta legitimidad de las urnas y lo que es peor, de la calle.

No es el momento de ajustarle las cuentas a los sindicatos, como algunos pretenden. Es el momento de luchar por nuestra dignidad como trabajadores, de ejercer nuestra obligación de ciudadanos.

3 comentarios:

juanmanuel dijo...

Tenemos que saber qué es es el poder, quien detenta el poder y como actúa el poder de este mundo. Si no sabemos como lidia el poder con el cabreo y el miedo de la gente, nunca sabremos como lo utiliza para afianzarse en él, e incautamente se lo estaremos entregando con mas fuerza cada vez que con mas fuerza queramos libramos de él. Es nuestro reto, conocer esa verdad, para de ese modo poder actuar en consecuencia en los puntos claves del poder, que posiblemente sean actuaciones totalmente contrarias a como creemos que estamos haciendo por dignidad y con buena voluntad. Eso solo se puede saber cuando hay una voluntad decidía, inquebrantable, de conocer la verdad y no tanto defender nuestros derechos particulares, y así permitir que la verdad nos haga libres.

Raúl Ibáñez dijo...

Si a la huelga general contra:
-Los sindicatos mayoritarios que trincaron 2.000.-millones de euros en 2011 y han estado callados como putas hasta ahora.
-La banca voraz causante de nuestra desdichas.
-Lo políticos corruptos y los que no siendolo, según el codigo penal, predican austeridad y cobran sueldazos,a veces más de dos.
-Empresarios que despiden barato y contratan aún más barato.
-Contra la Red Eléctrica Española, que presionan al gobierno para subir las tarifas, alegando altos costes de producción, y contratan a familiares de los políticos con sueldos de escándalo.
-Etc...etc.....etc............

RITA dijo...

Realmente pienso que hay que ir a la huelga para reivindicar nuestro derecho como ciudadanos de manifestar nuestra postura ante una reforma laboral que merma los derechos de los trabajadores adquiridos tras muchos años de lucha. Por otro lado, pienso que no podemos dejarnos manipular por la derecha de este país, que intenta desacreditar a los sindicatos, enfrentando a la ciudadanía con los sindicatos. Al ir a la huelga no estamos dando nuestro apoyo a los sindicatos, y eso es lo que pretenden que creamos. Debemos entender que esta no es la lucha de los sindicatos, esta es la lucha del pueblo contra una reforma laboral totalmente injusta que atenta contra el trabajador y favorece al empresario.
RITA TORRES.